Durante la primera
clase de pensamiento sistémico, hubo una introducción sobre los hábitos que
tiene un pensador sistémico para lograr un mejor entendimiento sobre un sistema
complejo. A nosotros los estudiantes, se nos solicitó compartir nuestra idea
sobre qué esperábamos aprender o mejorar durante el curso. Además, se consultó
a la inteligencia artificial cómo se aplicaban los hábitos de un pensador
sistémico en la ingeniería industrial. Teniendo en cuenta lo anterior, se pudo
evidenciar que las ideas de nosotros los estudiantes, sin ser expertos sobre el
contenido de la materia, se relacionan con las respuestas dadas por la inteligencia
artificial.
En una primera
parte, muchos de nosotros manifestamos que dentro del curso esperamos mejorar nuestro
análisis sobre los problemas para así entenderlos de una mejor manera. Lo
anterior hace parte de uno de los hábitos del pensador sistémico, cambiar perspectivas,
el cual la inteligencia artificial lo define como un hábito que “permite a los
ingenieros industriales analizar y comprender los sistemas y procesos desde
diferentes puntos de vista, lo que a su vez les ayuda a identificar
oportunidades de mejora y optimización”, por ende, se puede decir que muchos de
nosotros tenemos una idea sobre qué nos puede implementar en nuestra carrera
uno de los hábitos del pensador sistémico.
Por otro lado, se
pudo ver que entre varios de nosotros expresamos un gran interés en crear
habilidades las cuales ayuden a una mejora continua de nuestras decisiones y
plantear estrategias para maximizar los resultados, lo que se relaciona con el
hábito de “afinar y probar suposiciones” el cual, la inteligencia artificial
define como “un enfoque de mejora continua en el que se realizan ajustes y se
ponen a prueba las suposiciones o hipótesis planteadas en un proceso o proyecto”.
Ajustar implica examinar y corregir las suposiciones iniciales, utilizando la
retroalimentación y la información recolectada durante la fase de desarrollo.
Esto evidencia la disposición previa de los estudiantes de modificar y adaptar ideas
originales con el fin de mejorar el producto o servicio.
No obstante, en
la actividad del dibujo de los rostros, hubo una fuerte tendencia de
preferencia hacia el hábito de “considerar las consecuencias a corto y largo
plazo de las acciones”, la cual la inteligencia artificial la define como un
proceso donde se analiza el contexto, se identifica las opciones, se evalúan
los riesgos y se utiliza herramientas de análisis para así generar alternativas
y controla el impacto al corto y largo plazo de tomar una acción. Sin embargo,
este hábito no se encontró descrito dentro de las expectativas de aprendizaje
de los estudiantes para el curso, pudiéndose inferir, que así haya una
atracción hacia este, actualmente no lo tenemos muy presente en nuestras
habilidades académicas.
En resumen, en la
primera clase de pensamiento sistémico, se exploraron los hábitos de los
pensadores sistémicos para entender sistemas complejos. Al compartir
expectativas y consultas con la inteligencia artificial, se destacó la
alineación de las expectativas para el curso de los estudiantes con respuestas
dadas por la IA. Esta experiencia inicial destaca cómo los hábitos sistémicos
pueden influir en la forma en que abordamos los desafíos y decisiones,
ofreciendo un enriquecimiento significativo para nuestra perspectiva académica
y profesional.
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